La Biblia se compone de un mensaje central: Jesucristo. Está compuesta por secciones principales conocidas como Antiguo Testamento y Nuevo Testamento. Testamento es un término que equivale a alianza o pacto. Y la razón de los nombres de la división bíblica tiene que ver con los pactos que el Dios Creador estableció con el hombre; primero con la Ley por medio de Moisés, y luego con la Gracia mediante Jesucristo, que es el cumplimiento de la Ley y los Profetas.
Los primeros capítulos de Génesis (que significa Orígenes, o Comienzos) hablan de la soberanía del Dios creador, y creada la especie humana diferenciándose de todo lo demás, por el hecho de que todo fue creado con la Palabra de Dios, mientras que el hombre fue formado por la mano de Dios, éste incurre en desobediencia y desde entonces toda la humanidad hereda la inclinación al mal, y en el Nuevo Testamento, Pablo afirma: Por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios.

La historia bíblica puede resultar aburrida, tanto como lo es el estudio de la historia de nuestra patria; pero en la ignorancia, tanto de una como de otra, habremos de cometer los mismos errores por no ser abiertos al aprendizaje de la historia.
A la nación de Israel, y a la naciente Iglesia, se le habla de esto mismo cuando en 1 Corintios 10, Pablo el apóstol dice: Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que el que piensa estar firme, mire que no caiga.
Muchas veces se escucha decir que no podemos quedarnos en el pasado, o que no podemos vivir del pasado, pero el ejemplo de la Palabra de Dios parece alertarnos sobre esto, porque en ese pasado hay poderosas lecciones para nuestras vidas.
La Biblia está compuesta por 66 libros que contienen una coherencia ejemplar, y científicamente se destaca la precisión geográfica e histórica de su narrativa. Por eso podemos decir que la Biblia es creíble, y es el alimento espiritual del pueblo de Dios. Jesús, al ser tentado por el maligno que utilizó citas del Antiguo Testamento para tratar de lograr su cometido, respondió citando también las Sagradas Escrituras.
La Biblia por tanto es algo más que un simple libro, y del ejemplo de la tentación podemos precisar que se la puede usar tanto para engañar como así también para enseñar la sana doctrina. Si Jesús mismo, que es el Verbo de Dios, se fundamentó en el escrito está, ¿cuánto más necesitamos nosotros vivir en nuestros tiempos influenciados por el poderoso mensaje de Su Palabra?
Y les dijo Jesús: Venid en pos de Mï, y haré que seáis pescadores de hombres.
Evangelio según
San Marcos 1:17
Hay una marcada tendencia en el medio cristiano a crear oyentes dependientes de lo que otro estudie, de lo que otro enseñe; muchas veces el que hace esto es el mismo pastor, que aunque no explícitamente, deja entender que nadie más que él es capaz de comprender lo que enseña la Palabra. Para esto hay una parábola muy práctica como para mostrar la necesidad de revertir esa tendencia: Si un mendigo viene a un pescador para pedirle que lo alimente, éste tiene dos opciones; le da del producto de su pesca, con lo cual está creando la dependencia del mendigo a seguir siéndolo, o le enseña el arte de pescar, con lo cual nunca más el mendigo necesitará pedir, pues habrá aprendido a proveerse y también estará capacitado para responder de dos maneras ante otro mendigo: darle de la pesca, o enseñarle a pescar.
Y vino a Él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. (Mateo 4:3-4)